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Esta pandemia nos ha enseñado muchas cosas a nivel personal, social y en la educación. Una de las cosas que como comunidad nos ha marcado es el ser expertos adaptativos y ponerle el hombro a la adversidad, con el propósito de que todas nuestras estudiantes pudiesen seguir educándose.

El colegio Madre Ana Eugenia, ubicado en el sector poniente de Santiago, atiende a mujeres entre 4 y 18 años, con un índice de vulnerabilidad de 83% y que, de la noche a la mañana, al igual que todo el mundo, se vio con la necesidad de cambiar su forma de educar.

Este cambio significó leer, participar en diferentes webinars de la red y de otro lugares, conversar con distintas personas de otras instituciones educativas, ver los pro y los contras de nuestra comunidad y cómo ellas estaban viviendo y enfrentado esta pandemia. Fue así como un 8 de mayo de 2020 comenzamos con el gran desafío de las clases y aulas virtuales (Classroom).

Este camino no hubiésemos podido realizarlo solos, si no fuese por los profesores que desde un inicio se volcaron a nuestras estudiantes y comenzaron a ver cuáles eran las herramientas más necesarias para poder llevar a cabo las clases virtuales; luego las estudiantes, que con su compromiso por su aprendizaje se fueron conectando a las clases y fueron conociendo cómo aprender por medio de este nuevo sistema; finalmente, los apoderados, que hicieron grandes esfuerzos por pagar internet para que sus hijas pudiesen conectarse a las clases, las acompañaron en este proceso.

De esta manera nos fuimos afianzando como comunidad, fuimos conociendo un lenguaje común, el lenguaje de pensamiento ha sido nuestro centro y así nos fuimos transformando en expertos adaptativos, ya que en vez de dejarnos vencer por la pandemia, fuimos viendo las oportunidades que nos entregaba y las aprovechamos.

Una de las oportunidades que reconocemos como comunidad fue el aprender todos juntos sobre el modelo y, a la vez, el poder tener este lenguaje común de pre kinder a cuarto medio, además de que las familias conocieran cómo se utilizan las llaves de pensamiento y rutinas. Ver cómo las estudiantes de 5 años pueden expresar sus opiniones y reflexiones a través de un lenguaje de pensamiento y por medio de documentaciones digitales, en donde nos muestran sus aprendizajes y son capaces de explicarlos.

Por medio de la virtualidad aprendimos a seguir conectados con nuestras estudiantes, fortalecimos los vínculos, creamos una alianza muy poderosa con los delegados o representantes de los cursos; nos aprendimos a contener entre los colaboradores, lo que nos hizo con cada una de estas instancias sentirnos más cerca y sobre todo que la pandemia, una amenaza mundial, no fuese un impedimento para nuestras estudiantes, y que como comunidad pusiésemos seguir cumpliendo nuestra misión, potenciando sus capacidades y ofrecerles diversidad de oportunidades.

Como comunidad estamos seguros de que todo lo que hemos vivido este tiempo podremos seguir replicándolo los próximos años, porque hay aprendizajes ya adquiridos, como son el uso de tecnologías, pizarras interactivas, el poder comunicarnos por medios que no son el lenguaje oral, el mantenernos conectados a pesar de las dificultades, entre otras cosas, que sin duda son y serán el gran aprendizaje que nos deja este año 2020.

Este artículo fue escrito por Cecilia Rodríguez del Colegio Bicentenario Madre Ana Eugenia de Chile y fue publicada en la primera edición del VESS EduJournal 

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